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El pasado martes 8 de octubre la doctora Ana Rita Valero, directora del Archivo del Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas presentó una conferencia sobre el Tonalámatl de los comerciantes conocido anteriormente como el Códice Frejérváry-Mayer localizado en Liverpool, Inglaterra.

La doctora Valero inició su conferencia haciendo un pequeño homenaje al fallecido doctor León Portilla, al que destaca numerosas aportaciones al respecto del estudio de las culturas del México antiguo, especialmente el de la demostración de la existencia de una filosofía náhuatl, misma que reconstruyera a partir del estudio de fuentes tanto de códices, a los que denominaba "los antiguos libros del nuevo mundo", así como de numerosos documentos escritos ya en alfabeto latino.

La doctora recordó a los asistentes que pocas culturas en el mundo lograron desarrollar un sistema de escritura, entre las cuales se encuentra el mundo mesoamericano, y que aunque se conoce, a través de diccionarios realizados por los primeros evangelizadores, los diferentes vocablos con los que se designaba la palabra "libro" en náhuatl, no es posible reconstruir la relación entre los prehispánicos y los códices, así como la reacción de los tlacuilos a la conquista.

En décadas recientes se llegó a la conclusión de que utilizar dos apellidos para designar a un códice como el Frejérváry-Mayer era un anacronismo, por lo que se ha optado en denominarlo Tonalámatl de los comerciantes, que es una especie de breviario utilizado para hacer predicciones y que eran muy usados en la época prehispánica; éste en particular fue elaborado para aquellos que comerciaban a largas distancia y que les permitía predecir en qué momento los augurios eran favorables para sus empresas y viajes; muy posiblemente, comentó la doctora Valero, fue creado en la región de Tuxtepec, u otro centro de reunión de comerciantes, ya que posee elementos mayenses y mixtecas antes de nahuas.

La intención central de la doctora Valero fue el analizar a dos de las diosas mostradas con más recurrencia en el códice arriba mencionado: Tlazoltéotl y Chalchiuhtlicue, de las que mostró diferentes aspectos como divinidades, haciendo énfasis en la dualidad propia, más notoria en Tlazoltéotl.