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Imagen tomada del sitio web: http://mariaolvidomoreno.blogspot.mx/

La doctora María Olvido Moreno, restauradora y museógrafa del Instituto Nacional de Antropología e Historia, fue la invitada de la tercera tertulia de ADABI de México.

La actual investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, presentó en su charla un panorama muy completo del proceso de restauración del penacho de Moctezuma que se encuentra en el Museo del Mundo de Viena, para lo cual autoridades mexicanas y austriacas realizaron un convenio de colaboración.

 La doctora Olvido deleitó a los presentes compartiendo su experiencia así como los datos adquiridos a partir del análisis de la pieza sometida a restauración.

El penacho de Moctezuma es una pieza única, invaluable y con un alto desarrollo tecnológico y de gran habilidad en su manufactura. Está compuesto por dos cuerpos, uno central y dos laterales, que en alguna restauración fueron considerados como un estandarte quitándole la movilidad que poseía al momento de su confección; de igual manera se mencionó un gorro emplumado que completaba al penacho y que fue imposible de someter a cualquier intervención debido al avanzado estado de degradación en el que se encuentra.

A través de diferentes gráficos, la restauradora mostró como se forma la estructura del penacho, así como las redes y el tipo de nudos que se ocuparon para sostener a las plumas que conforman este tocado, que se movía, posiblemente con un sistema de varillas, que también servían de sujeción al objeto.

El penacho no sólo está confeccionado de plumas de por lo menos tres especies de aves, de igual manera posee diversos elementos metálicos que en su origen fueron de oro en su totalidad  y que en una posterior restauración, los faltantes fueron sustituidos con piezas de latón, colocación que incidió de manera negativa en la estructura de aquellas plumas a las que fueron cosidos dichos elementos, por lo que en la nueva restauración se procedió a colocar hilo de seda entre los intersticios de la pluma para que no continuara el daño en dicha pieza.

La doctora Olvido hizo énfasis en el derroche de habilidad y tecnología con que el penacho fue confeccionado por los amantecas prehispánicos. Habilidades que fueron descubiertas gracias al uso de microscopios electrónicos especializados.

El trabajo de intervención procuró detener, en lo posible, la pérdida de los amarres en la red, en diferentes sitios, puesto que su intervención directa podría causar más daño que beneficio.

Entre las preguntas de los asistentes se interrogó acerca de la posibilidad de hacer una copia del penacho, cosa que se antojó poco problable y hasta imposible, ante la carencia del material mismo con el que se realizó la pieza original, pues los quetzales machos existentes no alcanzan a cubrir las necesidades de material; otra de las preguntas fue el valor económico de la pieza, a la que se respondió que era incalculable; de igual manera se preguntó de la posibilidad de su traslado a México a lo que la experta afirmó que cualquier vibración dañaría la estructura del penacho así como el material mismo.

Finalmente, se le preguntó qué representó para ella la intervención de esta pieza única en el mundo, a lo que respondió que “fue todo un privilegio, una gran emoción, y sobre todo, una gran responsabilidad por todo aquello que el objeto es y representa”.

Para más información http://mariaolvidomoreno.blogspot.mx/