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Todos aquellos que identifican los acervos bibliográficos o las librerías de viejo con un olor peculiar, están evocando a la lignina, sustancia que se encuentra presente en todas las hojas de los libros y que a la par que causa su olor característico, también es responsable de su coloración amarillenta.

No hay que olvidar que un libro también está compuesto por las sustancias químicas con las que fueron elaborados el papel, la tinta y la encuadernación.

Para saber más:
> Química, papel y tinta: ¿qué causa el olor a libro viejo o nuevo?