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La doctora en Ciencias Bilógicas, Sofía Flavia Borrego Alonso, Jefa del Laboratorio de Conservación Preventiva del Patrimonio Documental y Coordinadora del Grupo de Conservación – Restauración del Archivo Nacional de la República de Cuba (ARNAC), impartió el  taller Biodeterioro del patrimonio documental en las instalaciones del ISSUE.

Con una presentación dinámica enriquecida con anécdotas y datos muy interesantes resultado de sus investigaciones, explicó qué es el biodeterioro, los problemas que causan los agentes biológicos (temperatura, humedad relativa, luz, oxigeno, pH, nutrientes, la contaminación atmosférica) en museos, archivos y bibliotecas; proporcionó datos precisos de plagas habituales como roedores, murciélagos, aves, gatos; de insectos como termitas, cucarachas, pececillo de plata, escarabajos; ahondó en las características y daños que causan los hongos y bacterias, no solo en libros y documentos, sino del peligro que significan para la salud de las personas.

La doctora Borrego compartió medidas preventivas para control de plagas enfatizando que la fumigación no es una alternativa de prevención; destacó la prioridad de tener un plan de conservación preventiva,  el diseño y ejecución de un programa integral de manejo y control de plagas así como la importancia de realizar inspecciones de manera minuciosa y detallada  tanto al exterior como al interior del edificio. Finalmente proporcionó recomendaciones el uso de tratamientos ecológicos de baja toxicidad y prevenir daños a la salud de los operarios, aspecto importante que desafortunadamente no siempre es prioridad en el trabajo diario de conservación.

La información adquirida nos permite  tomar conciencia de la importancia  de un conservador y su compromiso con los acervos, ya que, como la doctora  Borrego bien comento, es el “médico del patrimonio” y debe ser la mano derecha de los directivos, porque un acervo dañado no solo trae consigo pérdida de patrimonio sino también pérdidas económicas al demandar recursos para su recuperación, de ahí que el responsable del acervo debe estar capacitado para actuar de manera eficiente y profesional al evitar daños en el patrimonio, detectando de manera oportuna, bloqueando para frenar la propagación, dar respuesta y recuperar lo afectado. 

Sandra Caltempa