ADABI - Historia recuperada de la industria mexicana



 

 

Spanish English French Italian

Búsqueda avanzada

Dentro de las actividades de la Feria Internacional del Libro de Monterrey 2018 se presentó la obra Voces de la vieja maestranza. Testimonio de los ex trabajadores de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey S.A., título que consiste en una recopilación elaborada por dos historiadores de las trayectorias del personal de las distintas áreas que conformaban la planta siderúrgica ya mencionada.

Considerados como los obreros mejor pagados de su tiempo, estos trabajadores desquitaron peso por peso el salario recibido, pues las condiciones que exigía el trabajo mismo, que eran de alta resistencia y rendimiento, exigían del obrero no sólo destreza y concentración, también fortaleza física y habilidad para evitar y minimizar el peligro mismo de sus labores.

Luis Fidel Camacho Pérez uno de los autores y presentador, mencionó que este trabajo era a la vez que una necesidad, un reconocimiento; necesidad debido a que la historia de la industria mexicana apenas se está construyendo, además de mostrar el impacto que tuvo esta fábrica desde el inicio de su funcionamiento dentro de la vida, no sólo de los regiomontanos, al igual que a nivel regional y hasta nacional, ya que los obreros no sólo venían de lugares cercanos, sino también de otros estados de la República Mexicana; por otro lado, el reconocimiento que es necesario hacer a todos estos trabajadores que participaron del proceso de industrialización de México y que cuando cerró la Fundidora, muchos se vieron sumidos en la desesperanza y la incapacidad de volver a alcanzar el nivel de vida que poseían como trabajadores de la misma.

Como segundo presentador estuvo el señor Aurelio Arenas otrora trabajador de la planta más importante de Monterrey durante ocho décadas y que ingresara a trabajar en la Fundidora a los 23 años, primero como empleado eventual y después como ayudante de herrero en el Departamento de Fragua. El señor Arenas dio un panorama general de las causas de la quiebra de tan importante empresa entre las que se encontraron una deuda impagable contratada en dólares norteamericanos en el momento del desplome del peso mexicano de 12.50 a 45 pesos por unidad de dólar; una baja en el consumo mundial de acero, ya mucho de lo construido en este material se había reemplazado por otros metales o incluso plásticos, además de que, comentó el señor Arenas, las políticas gubernamentales federales actuaron como un catalizador para que se desencadenara la quiebra de la empresa en 1986.

La quiebra no fue nada sencilla, pues los trabajadores no recibieron ninguna indemnización además de que dejó a familias enteras sin sustento, pues la Fundidora estaba sostenida en gran parte a partir del trabajo de personas con parentescos directos: padres, hermanos, tíos, sobrinos,  y rara vez entraba alguien que no fuese pariente de alguien más.

A través de los ojos del señor Arenas los asistentes pudieron conocer el orgullo de los trabajadores de Fundidora, así como parte de las condiciones de trabajo en las que se desenvolvieron en general y una que otra anécdota mencionada en el libro que se presentaba en ese momento.

Este título es significativo dentro de la historia de la industria mexicana, ya que pocos son los esfuerzos que han logrado sobresalir en este rubro, destacando no sólo la Fundidora sino también las actividades emprendidas por el Museo y Archivo de la Minería de Pachuca, así como del Seminario de Patrimonio Industrial del ICOMOS, capítulo México.

Cuando el público en general se adentra en los trabajos de los obreros de la industria minera, metalúrgica y siderúrgica, puede conocer y comprender las condiciones laborales tan difíciles a las que estuvieron sometidos por años, circunstancias que subsisten todavía en muchos lugares en México y el mundo y por ello, apreciar un poco más el esfuerzo que tiene consigo una "aparentemente" simple pieza de metal o de joyería.