ADABI - Antes tributos, hoy impuestos: el papel sellado que financió a un imperio



 

 

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El día de ayer, en las instalaciones de la Biblioteca José Lorenzo Cossío y Cosío, tuvo lugar la vigésimo primera tertulia de Adabi de México con la presencia de Jorge Núñez, archivista y maestro en arquitectura, quien abordó el tema del papel sellado durante la época virreinal en México.

La charla inicia con dos interrogantes ¿Qué representaba la figura del rey en aquellos tiempos?: nadie lo conocía, era una figura de la que se sabía su existencia y a la que se le tenía fidelidad, pero nadie en concreto. Por otro lado, está el concepto del tributo, definido como aquel dinero que está destinado a "sostener" las cargas públicas.

El papel sellado tiene tres aspectos importantes: el económico, ya que fue creado para remediar el mal estado financiero de la corona española, en tiempos de Felipe IV; el segundo es el de ser un soporte documental y, el tercero fue evitar las falsificaciones de los documentos jurídicos a partir de la cédula de 1636.

El papel sellado llega a América hasta 1642 cuando ya existían cuatro tipos de costos, entre los que se incluía no sólo el costo del papel mismo, sino el sello que indicaba su denominación, así como el importe del traslado desde España hasta el último rincón del imperio en donde fuera necesario; el papel de sello primero tenía un valor de 24 reales y era utilizado para los asuntos de mayor importancia que involucraban al virrey, los tribunales, las audiencias, los gobernadores y los ministerios de guerra, justicia y hacienda. El de sello segundo era usado para testamentos, escrituras y contratos, y su precio ascendía a seis reales. El papel del sello tercero se usaba para todo lo judicial  y sólo se utilizaba para la primera página, el resto podía ser de papel normal. Finalmente, el papel del sello cuarto era el más barato, pues valía un cuartillo y se usó, entre otras cosas, para asuntos de indios y particulares.

Como el papel sólo era válido por dos años, y su costo elevado, se resellaba cada dos años, incluso durante la guerra de independencia se volvieron a resellar por el bando opuesto; la tradición del papel sellado llegaría prácticamente ya entrado el siglo XIX y hasta el veinte, sustituyendo el papel por timbres.

El papel se hacía llegar desde la península, y en el caso de México, a Veracruz, desde donde se hacía llegar a todos los lugares donde fuera necesario. El papel se empacaba en una tela especial llamada bramantillo o lienzo crudo, aunque también podía ser contenido en cajas de papel, contenidas a su vez en cajas de madera.

La distribución del papel, al igual que todas las mercancías y otros objetos, fue a través de los arrieros, gracias a los cuales cualquier cosa pudo ser distribuida a lo largo de todo el territorio ahora mexicano.

Al no existir otro medio de transporte, la arriería, fue un factor determinante en la construcción del valor económico durante la época colonial y durante el siglo XIX mientras llegó el ferrocarril.

Los asistentes a la tertulia preguntaron al maestro Núñez sobre el uso del papel sellado en el caso de la iglesia, la existencia de falsificaciones de papel sellado y las primeras fábricas de papel mexicanas.