ADABI - Juan de Villabona, superintendente del Desagüe de Huehuetoca



 

 

Spanish English French Italian

Búsqueda avanzada

Juan de Villabona, superintendente del Desagüe de Huehuetoca fue el tema tratado durante la décimo octava tertulia de Adabi de México que se realizó en las instalaciones de la Biblioteca José Lorenzo Cossío, la tarde del jueves 22 de marzo.
La presentación estuvo a cargo del doctor Julián Ruiz Rivera, profesor emérito del Departamento de Historia de la Universidad de Sevilla y especialista en los temas de Nueva Granada y Cartagena de Indias, y cuya trayectoria académica lo ha llevado a doctorarse en Historia de América por la misma universidad.

Durante su disertación, el doctor Ruiz Rivera dio una serie de datos sobre quien era Juan de Villabona y el por qué fue nombrado superintendente del Desagüe de Huehuetoca.

Ruiz Rivera dijo que los primeros datos que conoció de Villabona fueron cuando en el Nuevo Reino de Granada, fungía como juez oidor, y no ocultó su admiración al considerarlo como un hombre extraordinariamente justo, que intentó hacer efectiva la justicia en todos los temas y funciones que le fueron encomendadas, sin importarle las incomodidades que estos generaran.

En la actualidad, afirmó, se encuentra trabajando en la redacción de un libro sobre la vida y obra de Villabona, con la intención de sacarlo del anonimato y dar a conocer, por ejemplo, que en 1608 fue nombrado juez oidor en la audiencia de la Nueva Granada con sede en Santa Fe de Bogotá.

Para 1624, dijo, Villabona fue nombrado como juez oidor, pero ahora de la audiencia de la Nueva España. ¿Qué se encuentra Villabona al llegar a México en 1628?, se pregunta el doctor Ruiz, y el mismo se contesta: una situación bastante complicada, debido a disturbios en la ciudad que provocaron que el virrey, figura administrativa durante la Colonia española en América y responsable de administrar y gobernar, en representación de la corona española, tuviera que escapar disfrazado de franciscano con la finalidad de que la turba no lo linchara.

La sociedad estaba muy irritada y dividida, e incluso entre los propios jueces oidores había diferencias de gobierno. Las luchas internas por el poder, a nivel municipal, de audiencia y de órdenes religiosas, eran muy fuertes.

En ese entonces, el territorio de lo que hoy conocemos como el Valle de México tenía, además de los conflictos sociales, un problema estructural debido a las lagunas o cuerpos de agua alimentados por las lluvias y por los escurrimientos y filtraciones provenientes de las montañas aledañas.

Además, en 1629, se registraron lluvias intensas y continuas, durante al menos 36 horas, que provocaron inundaciones no vistas hasta la fecha, lo que hizo, que ante tan grave dilema, en enero de 1630, el fraile franciscano Fray Gerónimo de Mercado escribiera al Consejo de Indias algo como lo siguiente:

“Sabrá vuestra Señoría que México está acabado, si Dios milagrosamente no le remedia, porque está tan totalmente inundado, de suerte que ese año por todas partes y con las muchas aguas, se ha hecho una laguna continuada, y a un paso desde Texcoco, hasta San Cosme de los Frailes Franciscanos hay partes de dos y tres varas de agua…”

Esta inundación (1629) fue considerada como una de las calamidades o plagas bíblicas, los estragos fueron terribles, se cerraron templos, el comercio se arruinó, murieron al menos 30 mil indígenas y alrededor de 4 mil familias tuvieron que abandonar sus casas.

Ante inundaciones como estás y por el temor de que sucediera un desastre mayor, se mandó construir el Desagüe de Huehuetoca, una de las obras hidráulicas más importantes de la Nueva España que, sin embargo, aunque ayudó, no solucionó el problema de las anegaciones.

Luego de poco más de un año de haberse producido la inundación de 1629, en enero de 1631, el virrey nombra a Juan de Villabona como responsable para limpiar y hacer funcionar como debería, el Desagüe de Huehuetoca, cuando el mismo Villabona consideraba no entender estos asuntos y ser más útil como oidor en la audiencia para tratar los casos de justicia, que era lo verdaderamente suyo.

Pese a todo, Villabona acepta la responsabilidad y se dedicó a investigar, inspecciona y visitar, incluso a costa de poner en riesgo su propia vida, el socavón o Desagüe de Huehuetoca.

Tras sus investigaciones y análisis, su recomendación fue limpiar el socavón, lo que ayudaría a aliviar el problema de las inundaciones en el corto plazo, pero sugería que se buscará otra alternativa como el desagüe general, una obra no a corto plazo y que requería de mucha inversión.

Finalmente Villabona fue destituido sin haber encontrado una solución óptima a su encargo como superintendente del Desagüe de Huehuetoca y al paso de los años murió ordenado como sacerdote, mientras que en la actualidad, los problemas por las inundaciones en caso de lluvias torrenciales se siguen sufriendo en el Valle de México a pesar de los esfuerzos realizados por aliviar este problema.