ADABI - Concluyen festejos por los 250 años del Colegio de las Vizcaínas



 

 

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Con la presentación del libro Vizcaínas 250 años de vida en un colegio a prueba del tiempo, así como de la inauguración de la exposición Recuerdo de nuestro colegio. Antología de miradas de Vizcaínas siglos XIX y XX, se han cerrado los festejos de un año histórico, como afirmó Dolores Beistegui, presidenta del Patronato de dicha institución. Para presentar Vizcaínas 250 años de vida se reunieron ante un numeroso público asistente Crisitina Torales, Carlos Mancera, Andrés Calderón y Ana Rita Valero. quienes ofrecieron un panorama multidisciplinario de los once textos ahi reunidos. La doctora Torales recacó que Vizcaínas es una  institución a priebla del tiempo y de temblores, y que fue gracias al sismo de 1985 que fue posible recuperar el edificio en todo su esplendor: los textos coordinados por la doctora Valero, presentan una versión fresca de la historia del Colegio, surtiéndose de fuentes tanto documentales como de aquellas que se resguardan en el museo local y cuyos discursos fueron enfocados la comprensión social de una institución que ha trascendido el tiempo a través de numerosas adaptaciones, así como innovaciones y que hoy la convertido en un modelo educativo a nivel nacional.

Por su parte, Andrés Calderón, historiador del arte, afirmó que pocas instituciones provadas en México se pueden preciar de tener 250 años ininterrumpidos de existencia, el Colegio sólo se ve rebasado por el Hospital de Jesús que casi cumple cinco siglos de fundado. El presentador incidió especialmente en todos los temas que pueden ser abordados a partir de los fondos documentales del Archivo Histórico del Colegio que incluyen temas de corte socioeconómico, medicina, arte, ciencia, por supuesto, la visión de la mujer a través del tiempo, en diferentes estratos sociales, la historia de la devoción personal de los empresarios y hasta de la prostitución en la ciudad de México en el siglo XIX. Afirmó Calderón que es posible conformar diez libros más sobre la historia del Colegio de Vizcaínas gracias a la riqueza de los diferentes acervos documentales.

La directora del Archivo Histórico del Colegio de Vizcaínas, Ana Rita Valero hizo un análisis sobre la importancia social de la institución a lo largo del tiempo, resaltando que Vizcaínas fue un proyecto incluyente único en la época de su creación, ya que no se restringieron edades ni condición social, otorgando a la ciudad de México un aspecto caritativo en su devenir. El libro tiene la intención, a decir de la doctora Valero, de mostrar el temple de Vizcaínas al dar a entender lo que hizo posible tanto la edificación de la obra material como el proyecto de enseñanza que buscó entregar a la sociedad mexicana "mujeres de bien" sin importar su condición social, y cómo es que ha persistido ininterrumpidamente durante 250 años.

Para finalizar, Carlos Mancera, vice-presidente del Patronato del Colegio, realizó un bosquejo general de la historia de la bicentenaria institución a partir de la pregunta ¿Por qué ha logrado perdurar 250 años? y encuentra que la clave está en la vocación de servicio a México combinada con la visión de los fundadores de dicho proyecto. La institución ha tenido una enorme capacidad de adaptación afirmó Mancera, y citó diversos ejemplos de sucesos históricos que el Colegio logró subsanar para continuar con su labor, tales como la intervención norteamericana, la desamortización de los bienes de las corporaciones religiosas, y los días posteriores a la Decena Trágica durante la Revolución Mexicana. La historia, afirmó, "significa mucho para el código genético de la institución", no sñolo para los estudiosos de su trayectoria, sino también para los docentes y alumnos que en el Colegio se forman.

Al término de la presentación se inauguró la muestra fotográfica Recuerdo de nuestro colegio. Antología de miradas de Vizcaínas siglos XIX y XX, ubicada en el vestíbulo del Colegio; esta exhibición es tan sólo una muestra del material fotográfico que se conserva en los acervos del Colegio. Las fotografías tanto de la los espacios de la vida cotidiana como de las personas que lo vivian permiten reconstruir el rompecabezas de la historia institucional, en donde cada pieza, ya sea un expediente, una fotografía o un objeto, es fundamental.