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Libro antiguo: lo que debes saber

Primera parte

Por Elvia Carreño

Estimados lectores, conscientes de que el tema a desarrollar en nuestra línea de investigación es la imprenta en México durante el siglo XVI, hemos querido hacer un alto debido a la confusión o desconocimiento que existe sobre algunos aspectos del libro antiguo. Por ello, en los siguientes artículos damos una especie de vademécum que abarca desde concepto hasta análisis de diferentes materiales. Esto de alguna manera nos ha obligado a repetir conceptos que ya hemos tratado; sin embargo, hemos repetido aquello realmente esencial y lo citamos brevemente. Los temas de investigación los hemos dividido en tres
puntos esenciales y son:

  1. Sobre el libro antiguo
  2. Sobre los manuscritos
  3. Sobre los impresos

Sobre el libro antiguo
Para adentrarse en el mundo del libro antiguo es necesario saber cinco principios fundamentales. Primero, que libro antiguo es aquella obra elaborada de forma manual tanto en sus materiales como en su composición. Segundo, que el libro antiguo con base en su sistema de escritura, manual o mecánica, será manuscrito e impreso. Tercero, que las diferencias entre un libro antiguo y uno moderno serán materiales, estructurales e intelectuales. Cuarto, que para analizar el libro antiguo es imprescindible detenerse en los elementos y procesos de su elaboración y en las materias primas que se emplean. Para ello, hay que considerar cuatro elementos imprescindibles:

  • » Soporte (material sobre el que se escribe)
  • » Sistema gráfico (partes escritas)
  • » Sistema iconográfico
  • » Encuadernación

Y quinto, que el estudio del libro antiguo se divide en tres partes: estructura física, que comprende soporte, escritura e imágenes. Estructura formal, que examina formato, portada, texto y encuadernación. Estructura textual, es decir, determinar el tipo de texto investigando la tirada de la obra por la cual se puede determinar que un libro sea edición príncipe, manuscrito o códice. Las diferencias serán las siguientes.

• Edición príncipe es aquella que se saca a la luz por primera vez. Para los libros escritos a mano tiene como periodicidad 1333‐1433 época del descubrimiento de códices o manuscritos y, para los impresos, 1455 en adelante. Aquellas primeras ediciones, conocidas con el nombre de príncipes, son de importancia extraordinaria, y algunas de ellas, por haberse
hecho sobre códices hoy perdidos, tienen el valor de fuentes primarias o
únicas.
• La palabra manuscrito se aplica por primera vez en el siglo III de nuestra era y se utiliza para designar el carácter de auténtico o autógrafo de un documento.
• El códice es el libro escrito sobre pergamino o papel por ambas caras y que con frecuencia lleva en sus márgenes notas de diferentes manos y posteriores a la copia del texto.

Sobre los manuscritos
El libro manuscrito, como lo refiere directamente la palabra, es aquel conjunto de hojas que están escritas, ilustradas, decoradas y encuadernadas a mano. Para su estudio debemos evocarnos en tres puntos: texto, íconos y encuadernación.

El texto
El texto es el mensaje oral fijado por medio de la escritura. De él se debe estudiar, describir o identificar: tipo de fuente, periodización, estructura de la obra y la impaginación o planificación del manuscrito.

El tipo de fuente se centra en determinar si el códice es original o copia. El original es el escrito que procede directamente del autor. La copia es el texto que se obtiene de la transcripción inicial del autor o reconocido por él. Así pues, los textos pueden proceder de una o varias copias, de los sucesivos originales o trascripciones intermedias. Con base en esto, la copia se denomina arquetipo, transliterado y prototipo.

El arquetipo es el más antiguo testimonio de la tradición en que el texto de un autor se halla consignado en la forma en que nos ha sido transmitido. El manuscrito transliterado es el que ha sido escrito en una escritura reciente o diferente a la original o antigua. El prototipo es el códice o códices antiguos salidos directa o indirectamente de los ejemplares transliterados.

La periodización de la fuente es fijar con base en el tipo de escritura, estructura y materiales de la obra a que época pertenece. Es un elemento imprescindible a considerar cuando se analiza, describe, estudia un manuscrito, pero sobre todo cuando se le va hacer algún tipo de intervención. La periodización se establece de acuerdo al momento de elaboración, por lo que sigue lineamientos cronológicos. Los establecidos para México son:

  • Códices prehispánicos
  • Manuscritos novohispanos
  • Manuscritos moderno

La estructura de la obra es indicar o identificar las partes que componen un libro. De acuerdo con la tradición occidental, en los manuscritos están establecidas cuatro: incipit opus, corpus, explicit opus y colofón.

El incipit opus es el inicio de la obra. Se trata de un epígrafe que nos indica el título y el autor del libro. Normalmente está al inicio del texto o en la primera hoja. Lleva la palabra incipit o bien se escribe en una tinta diferente a la del texto; puede ser roja, dorada, azul, etcétera; también se halla en caracteres mayores, decorados con imágenes e incluso antecedido de una cruz (invocación). Los recursos para señalar el incipit opus serán variados, pero su objetivo siempre será distinguirlo del resto del texto.

El corpus o cuerpo de la obra la hace el texto junto con índices y comentarios. Por su parte, el explicit opus es el párrafo o línea final donde termina el texto. En algunas ocasiones se separa y se escribe como un párrafo aparte, el cual se acompaña de la palabra explicit y como el íncipit se pone en otra tinta o bien con una composición figurativa del párrafo, que puede ser un triángulo. El colofón es el último párrafo que se encuentra en un libro y la fuente principal de información para conocer quiénes participaron en la elaboración del ejemplar, ya que aquí encontraremos la fecha y lugar donde se elaboró el libro, así como los nombres del amanuense y mecenas.

La planificación del manuscrito consiste en recrear cómo fue planeado el diseño de la obra antes de realizarla, para ello se consideran las características materiales del manuscrito, pues se sabe que estaban condicionadas por la naturaleza del contenido textual y, principalmente, por la posición social del destinatario, ya que con base en estos dos puntos dependían la calidad del soporte, el formato, el tipo de cuaderno, la disposición de la página y la decoración del texto. Desde el punto de vista codicológico el estudio de los elementos anteriores corresponde a lo que se denomina impaginación, punto fundamental en el estudio de un libro manuscrito, pues gracias a él podemos conocer tanto el valor material como cultural de la obra.

La impaginación consistía en planear y señalar la distribución del texto en la hoja. Sus objetivos eran crear un diseño adecuado al tipo del manuscrito proyectado, organizar la página y adaptar el manuscrito a su contexto cultural. Los criterios que se consideraban eran la naturaleza del texto, el estilo de escritura, el aparato gráfico y los elementos icónicos. Su procedimiento consistía en el picado, pautado, justificación y lineamiento.

El picado consiste en hacer perforaciones pequeñas sobre el soporte, con la finalidad de que sirvan de puntos de referencia de operaciones sucesivas, como señalar la superficie utilizable para la escritura, indicar por donde discurrirían los nervios y guiar el entramado y costura de la página. El pautado son líneas que se trazaban sobre el soporte de manera poco visible y que servían como guía para la escritura del texto. Su uso comenzó en el siglo IV y concluyó en el XII, fecha en que se impone la nueva moda gráfica de trazar visiblemente el rayado o falsilla de la escritura y se abandona el uso “a punta seca”.

La justificación radica en hacer la distribución de la hoja, esto es, indicar qué espacios son para escritura, cuáles para letras capitulares o miniaturas, lo que se marcaba dejando espacios que tomaran su nombre y que globalmente se denomina lineamiento.

El lineamiento consiste en identificar cada elemento que se halla en una hoja escrita, como se puede ver en el siguiente ejemplo.

La impaginación, junto con el lineamiento, son partes importantes en la descripción de un libro antiguo, pues con ellos se conoce y da una idea completa de la composición de la obra.

Bibliografía:

  • Martínez de Sousa, José, Diccionario de bibliología y ciencias afines : terminología relativa a la archivística, bibliofila, bibliografía, bibliología, bibliotecología, biblioteconomía, codicología, documentología, ecdótica, epigrafía, hermenéutica, incunabulogía, informática, lexicografía, paleografía, papirología, tipografía, Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruiperez, 1989.
  • Reynolds, Leighton Durham, Copistas y filólogos : las vías de transmisión de las
    literaturas griega y latina, versión de Manuel Sánchez Mariana, Madrid, Gredos,
    1995.
  • Ruiz García, Elisa, Manual de codicología, Madrid, Fundación Germán Sánchez
    Ruiperez, 1988.
  • Sánchez Mariana, Manuel, Introducción al libro manuscrito, Madrid, Arco/libros,
    1995
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